miércoles, 20 de mayo de 2015


Un porcentaje muy bajo de estudiantes de la básica primaria y secundaria usa signos de puntuación que cumplen unas funciones en el texto escrito. Se presentan las ideas unas después de otras en forma coherente, pero los escritos carecen de marcas de segmentación entre las unidades que los conforman, sean estas oraciones o párrafos. El trabajo pedagógico sobre la puntuación tiene que ver más con ganar conciencia sobre el sentido y función de la puntuación, que con memorizar reglas. La producción escrita nos señala que los estudiantes no utilizan la puntuación, ni en primaria, ni en secundaria. Parece que hay una distancia entre saber las reglas y utilizarlas. 



 VAMOS A CUIDAR LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN PARA QUE SALGAN DE COMA. ¡ANÍMATE!


Dentro del trabajo curricular de la escuela es usual enseñar a los estudiantes las definiciones de los signos de puntuación, las reglas de uso de dichos signos y los casos en los que estos se deben usar.

De esta forma, para producir necesitamos crear la necesidad, ponerle un propósito, tener conocimientos previos, buscar que elementos de apoyo tenemos y que nos aportan. La producción posee en su estructura tres estrategias, el cual veo aptas para aplicarlas a los estudiantes: a) Adjuntar seleccionando b) Particularizar c) Especificar 



Para que la producción de textos tenga sentido, desde la propuesta constructiva establezco una serie de condiciones las cuales debe tenerse en cuenta.
 a) Que la producción sea causada, esto es que obedezca a una causa de la que obtenga la fuerza y la energía necesaria para realizarse.
b) Que la producción sea necesaria, esto es que obedezca a una necesidad dentro de la situación en la que se realiza.
c) Que la producción sea funcional, o sea que provenga de una de las funciones social y culturalmente la lengua escrita.
d) Que la producción sea diferenciada, por lo cual considere las diferencias individuales referidas tanto al grado de desarrollo de la forma como los sujetos comprenden y realzan el texto; como a la diversidad de estilos y registros.
e) Que la producción sea desequilibrante, esto es que produzca en lo posible desequilibrio que impulse al sujeto a transformar permanentemente su relación con el texto escrito.



Y TRABAJAREMOS ASÍ: para estimular la producción de textos en los niños es en primer lugar, resignificar la lengua escrita. Ese “saber hacer” no es una tarea puramente escolar sino eminentemente social y futura del educando. Se debe además, pensar situaciones que los convoquen a trabajar para producir; reflexionar y volver a actuar sobre sus producciones. Crear en el colegio y en el aula espacios, que los momentos para la escritura sea algo disfrutable, necesario y se desarrolle en situaciones reales de comunicación. A esto necesariamente el trabajar la escritura y la lectura en situaciones reales de comunicación, donde los niños al leer tengan propósitos concretos y los realice por una necesidad real.

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